El 17 de julio, Tomás Emmanuel Mencias Navarro comenzó con un intenso dolor de cabeza que, en cuestión de horas, evolucionó a vómitos, pérdida de fuerza en el lado izquierdo de su cuerpo y alteración del estado de conciencia.
Tommy fue trasladado de urgencia al Hospital Metropolitano de Quito, donde los estudios confirmaron que sufría un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, una condición poco frecuente en la infancia. Días después sufrió un segundo ACV, lo que obligó al equipo médico a realizar una cirugía de emergencia: angiografía cerebral con angioplastia y colocación de dos stents para restablecer el flujo sanguíneo hacia su cerebro.
Los especialistas confirmaron un cuadro compatible con Vasculitis Primaria Progresiva del Sistema Nervioso Central, una enfermedad extremadamente rara que provoca inflamación de los vasos sanguíneos del cerebro. Solo el 1% de los casos tiene este diagnóstico específico.
Tommy ya está en casa. Pero los ACV dejaron secuelas: presenta hemiparesia izquierda, que afecta la fuerza y movilidad del lado izquierdo de su cuerpo. Necesitará un proceso prolongado de rehabilitación física, neurológica, neuropsicológica y de lenguaje para recuperar progresivamente su independencia.
Además, deberá recibir tratamiento inmunosupresor mensual, similar a la quimioterapia, durante al menos seis meses, medicación especializada de alto costo, seguimiento por múltiples especialistas y adecuaciones en el hogar para facilitar su movilidad. Y la familia todavía tiene deudas pendientes del hospital.
La crisis de la UCI terminó. Pero el camino que tiene por delante Tommy, y el peso económico que carga su familia, recién empiezan.